Lo básico sobre el agua para el pez disco

Para el bienestar del disco, lo más importante es el medio en el que respira: el agua.

Muchas veces nos preocupamos por alcanzar valores adecuados de pH y dureza. En la naturaleza, en aguas oscuras (río Negro) el pH está en torno a 4,5 y casi no tiene dureza. En aguas blancas (río Solimoes) es más neutra, pero no encontraremos apenas discos en aguas blancas. Para discos salvajes en el acuario deberíamos fijar el pH entre 5.0 y 6.5. Las variedades Heckel y verdes, incluso por debajo de 5.  Sin embargo, hay algo más importante que esos valores:

La pureza del agua en el hábitat natural del pez disco

Captura de un disco verde en el agua del Amazonas
© Felipe Rossoni

En el hábitat del disco en el río Amazonas y sus afluentes el agua es ácida y blanda. En estas condiciones hay pocos minerales y nutrientes para los organismos patógenos. 

Patógeno significa “que causan enfermedades”. Son bacterias sobre todo, pero hay otros como parásitos, hongos y virus. Debido a la escasa presencia de gérmenes patógenos, el disco no ha tenido que desarrollar un sistema inmunológico más resistente.

En el Amazonas confluyen aguas de diversos tipos, algunas transparentes, otras cargadas de sedimentos y otras oscurecidas por la cantidad de taninos. Los taninos tienen un efecto ligeramente ácido. En caso reducen el pH en 0.1 en el acuario frente al grifo. También tienen un efecto antiséptico, ayudando a reducir gérmenes. También se dice que ayudan al disco a absorber los pocos minerales que necesita. Por eso algunos aficionados usan hojas secas de almendro de la India (Terminalia catappa). Estas hojas tienen bastante tanino y tiñen el agua dando un efecto «natural» al acuario. Se pueden dejar sobre la arena lo que da una impresión “natural”. 1-2 hojas por 50 litros durante 3 semanas.

En resumen, podría decirse que la delicadeza de los discos proviene de su sistema inmunológico poco desarrollado.

Parámetros de agua estables para evitar estrés «orgánico»

El pez disco es resistente a un rango relativamente amplio de pH y dureza. Son más dependientes de un agua libre de patógenos que de aguas extremadamente blandas y ácidas. Si conseguimos agua libre de gérmenes y parámetros estables, los peces prosperarán a medio plazo.  A la larga por supuesto es aconsejable ajustarse a los valores del ecosistema natural. Sólo así podremos tener discos que lleguen a 15 años de edad. Por mucho que digan, el organismo del disco no se adapta completamente a aguas alcalinas ni duras. No son suficientes unos decenios de cría en cautividad frente a milenios de evolución. En todo caso es importante que los valores sean estables. Incluso la temperatura en los cambios de agua no debiese provocar cambios demasiado bruscos, más allá de un par de grados.

La adaptación del disco a su medio

La adaptación a parámetros cambiantes requiere un esfuerzo “orgánico”, que cansa y provoca estrés. Por ejemplo, cuando los peces tienen que adaptarse a un nivel osmótico distinto si varía la cantidad de sales minerales disueltos en el agua. Las células tendrán que llenarse o vaciarse de agua para compensar la salinidad dentro y fuera del cuerpo.

El estrés es el peor enemigo del disco y nuestro. ¿Por qué el estrés es tan mal compañero?  Porque debilita su sistema inmunológico y los hace más vulnerables a enfermar. Todos los peces tienen parásitos o patógenos en su organismo. Lo importante es mantenerlos a raya. El estrés provoca rápidamente falta de apetito y una alimentación deficiente debilita al disco aún más.

En mi experiencia más extrema en términos de valores de agua, en Chile, el pH era de 7.8 y la dureza general de 10 a 15 y la conductividad de entre 800 y 1600 ppm. El agua variaba de origen en verano e invierno, pero al hacer cambios diarios, se mantenían muy estables. Los discos crecían y parecían saludables.

Solamente hubo problemas cuando durante una ausencia de 10 días, seguí alimentando con comedero, sin los cambios de agua diarios. La calidad del agua empeoró rápidamente y afectó en particular a tres discos, que presentaron problemas de parásitos intestinales. En este caso habría sido más aconsejable no alimentar a los discos en esos 10 días.

Lo ideal para mantener discos es tener un suministro de agua levemente ácida y muy blanda. Entonces todo será más fácil, rápido y barato. Si no es así, hay dos opciones:

  • hacer cambios de agua con frecuencia casi diaria, lo cual no es recomendable medioambientalmente (salvo que tengamos un buen uso para el agua vieja), o
  • tratar el agua para desmineralizarla y ablandarla, p.ej. con ósmosis inversa o un filtro de lecho mixto.

Otras entradas sobre el Acuario de discos: https://www.pty-design.com/elpezdisco/acuario/

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