Sacrificar un disco y pensamientos relacionados

¿Por qué sacrificar un disco? Una muerte digna

aceite de clavo de olor para sacrificar un disco
Aceite de clavo de olor

Hay varias formas de sacrificar un disco, o un pez en general. Algunas más rápidas y con menos sufrimiento. Mejor que tirarlo por el retrete o cortarle la médula espinal detrás de la cabeza con una tijera. La manera que me parece más aceptable es con aceite de clavo de olor.

Necesitaremos 20 gotas de aceite de clavo de olor y un cubo con 5 litros de agua del acuario. En uno de los 5 litros disuelvo 4 gotas por litro de agua (las 20 gotas), removiendo hasta que el aceite se mezcle con el agua lo mejor posible, porque agua y aceite no se mezclan bien. Después lo echo al cubo y vuelo a remover. También se pueden meter las 20 gotas en una jeringuilla con algua y aire e inyectarlo con fuerza en el cubo antes de remover en el propio cubo. Después puedo poner al disco. El efecto es como el de un analgésico narcótico que anestesia al pez. A veces el pez se queda rígido, pero es una muerte rápida. El pez se duerme y tiene una parada respiratoria sin sufrimiento al estar sedado. El aceite de clavo de olor se consigue en farmacias. Hasta aquí las instucciones.

Pensamientos relacionadas

A veces vemos que un disco malvive. No tiene cura, ni es recuperable. Pasó el punto de no retorno. En la naturaleza ya habría perecido, presa de cualquier depredador. O mejor dicho, estaría vivo y feliz, porque tal vez no habría llegado a ese estado. El pez da lástima, escuálido, negro y posiblemente padeciendo parásitos y enfermedades. Surge la pregunta de si es aceptable poner fin a una existencia tan miserable.

Todos los días se pescan toneladas de peces en ríos y mares, que mueren amontonados fuera del agua. ¿Entonces por qué precouparnos por sacrificar nuestro disco? Pero aquí no hablamos de alimentar a la población mundial sino de nuestras mascotas. Al fin y al cabo su destino era vivir bien, no morir mal. Nos han costado un buen dinero, teníamos y tenemos la intención de mantenerlas bien y les hemos dedicado tiempo y preocupaciones. Y seguramente somos directa o indirectamente responsables de su lamentable estado. Las preguntas son: ¿está bien sacrificar un animal así? y ¿debemos hacerlo de una forma que entendemos menos traumática?

En determinados casos, sacrificar un disco puede suponer que el siguiente por la fila de los dominados inice una senda hacia su fin. Puede suceder cuando el nivel de agresiones en el acuario es muy alto. Pero por otro lado podemos evitar problemas de salud al resto de peces. Un pez enfermo obviamente aumenta la cantidad de patógenos en el agua. Así que, para mí, aunque me desagrade y me cueste sobreponerme, creo que está justificado sacrificar un animal en este caso.

Por cierto, lo de entubar al pez para forzarle a ingerir alimento podrá salir bien en algún caso, pero me parece demasiado invasivo y hay que saber hacerlo muy bien. De lo contrario no es más que sufrimiento extra.

Aprender

Me permito nombrar y citar a Juan Manuel González, experto disquero de Uruguay: «Quién tiene discos ha perdido discos.» Es cierto. Y siendo así, creo que debemos hacer unas reflexiones para intentar no ser «reponsables» de más muertes de las inevitables. ¿Estoy haciendo lo necesario para el bienestar de los peces? ¿Qué medidas tomaré para evitarlo en el futuro?

Y si tenemos discos salvajes, la pregunta que tenemos que responder es si vamos a reponer las bajas. O si vamos a seguir adelante con el proyecto viendo si la población se estabiliza y no hay más bajas. Tal vez mejor cinco majestuosos discos en armonía y equilibio que comprar cinco nuevos cada cierto tiempo, insistiendo en mantener el grupo inicial. En el caso de enfermedades o malas condiciones del acuario o del agua hay que corregir eso primero. En este blog hay suficiente información sobre cómo hacerlo.

Algunos se saltan la regla de los 50 litros por disco y mantienen altas concentraciones en los acuarios. Estoy de acuerdo en que eso dispersa las agresiones y no se forma una jerarquía tan clara, rígida e implacable. Se reparten las agresiones y el estrés entre más ejemplares. Esto es muy positivo y un factor a tener en cuenta. Por eso es importante tener un grupo suficientemente numeroso, la pregunta es dónde está el límite. La sobrepoblación conlleva otras dificultades como mantener bien el agua y la filtración. Y cuando llega la hora de formar parejas, cortejo y desove, no parece que con tal aglomeración el proceso pueda suceder con cierta normalidad. Pero por otro lado, podría ser el mal menor…

F1, el futuro?

Por eso me gustaría aquí también hablar en favor de la comercialización profesional a través del comercio de discos F1, la primera generación nacida en cautividad, de salvajes. Eso se llama generación F1, no confundir con una enfermedad. Hacer una buena cría y selección y poderlos vender a precios interesantes, sin ser tan caros como los salvajes y sin afectar a las poblaciones originales. Es la mejor manera de minimizar el impacto medioambiental en general.

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2 comentarios en “Sacrificar un disco y pensamientos relacionados”

  1. Christopher May

    Parece mejor método de eutanasia este del aceite de clavo de olor que meter al congelador o refrigerador en un recipiente al pez.

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